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Patologías de la Vejiga

Cistitis

 

La cistitis es la inflamación aguda o crónica de la vejiga urinaria, con infección o sin ella.

Etiología y Patogenia

Puede tener distintas causas. La causa más frecuente de cistitis es la infección por bacterias gram negativas, destacando entre todas la Escherichia coli. Afecta a personas de todas las edades, aunque sobre todo a mujeres en edad fértil o a ancianos de ambos sexos. Otras formas de cistitis son la cistitis tuberculosa (producida en el contexto de una infección tuberculosa del aparato urinario), la cistitis química (causada por efectos tóxicos directos de algunas sustancias sobre la mucosa vesical, por ejemplo la ciclofosfamida), la cistitis rádica (secuela crónica de tratamientos con radioterapia sobre la pelvis), la cistitis glandular (una metaplasia epitelial con potencialidad premaligna) o la cistitis intersticial (una enfermedad funcional crónica que cursa con dolor pélvico, urgencia y frecuencia miccional).

Cuadro Clínico

Los síntomas más frecuentes son los siguientes:

  • • Aumento en la frecuencia de las micciones (polaquiuria). Se experimenta una necesidad constante de ir al baño incluso durante la noche (nicturia, apremiante en ocasiones).
  • • Dolor intenso en la región suprapúbica (sobre la vejiga).
  • • Disuria (ardor y dificultad complicada con dolor al orinar e incluso después).
  • • Fiebre (por encima de los 38°C).
  • • También puede presentar orina turbia acompañada o no de piuria (aumento de los leucocitos en la orina) o hematuria (presencia de hematíes en la orina). Suele ir acompañada también por mal olor.
  • • En personas mayores, los síntomas pueden complicarse con debilidad, confusión, fiebre o caídas.

Diagnóstico

Generalmente se recurre a una muestra de orina en la que se rastrean los siguientes componentes: glóbulos blancos, glóbulos rojos, bacterias y ciertos elementos químicos como los nitritos. Otra alternativa es llevar a cabo un urocultivo (o muestra limpia) que sirva para identificar la bacteria presente en la orina y así comprobar que el antibiótico prescrito para el tratamiento de la infección es el adecuado. Los resultados están disponibles en las 24 o 48 horas siguientes a la realización de la prueba.

Tratamiento

El tratamiento para las infecciones de orina es complejo y puede no dar resultados inmediatos. Por eso, puede incluir desde la prescripción de distintos tipo de fármacos a la planificación de cambios en la dieta. Otras medidas complementarias son la terapia física para trabajar el fortalecimiento de la vejiga y la actividad física moderada. En el caso de que se trate de una infección vesical simple, suele recomendarse tomar antibióticos administrados por vía oral para evitar que la infección se expanda a la zona renal. La acción de los medicamentos debe verse complementada por la ingesta abundante de agua.